Archivos Mensuales: octubre 2014

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

125276_grande_pcXkzZHNAproximadamente hace 33 años me preguntaban  ¿qué quiere ser cuando grande? , y mi respuesta siempre fue: “Profesora”. Es así que cuando jugaba con mis muñecas estas eran mis estudiantes, yo era la profesora y el tablero era una hoja de cuaderno pegada en la pared.

Cuando estaba cursando Quinto de primaria era necesario pensar en qué colegio del estado me iba  a inscribir para ingresar a bachillerato , gestionando así mi mamá la inscripción en la Normal Distrital María Montessori, pues estudiando allí podría ser profesora , porque en aquel tiempo mi mamá veía la necesidad de que pudiera salir de bachillerato con un título para poder trabajar , pues ella no me podría pagar una carrera universitaria, es sí que era necesario adquirir este cupo y la única manera de lograrlo en aquella época , era presentando allí el examen del ICFES , siendo este un momento de mucha ansiedad , esperando los resultados en un formato donde debía decir el puntaje y el sitio donde se asigna el cupo ¡ Qué alegría cundo vi en dicho formato: Cupo asignado para la Normal Distrital María Montessori!.

Allí disfruté mi época de bachillerato, pero aún más cuando en octavo grado inicié la práctica docente ¡qué emocionante, era para mí ir a la anexa para practicar, posteriormente la práctica rural y luego la práctica en educación especial, la elaboración de mis primeras planeaciones , y todo este ambiente educativo que día a día hacía que me enamorará más de la docencia, esto se daba más cuando frente a mí habían maestros modelos a los que yo quería imitar y quienes aún admiro .

Pero bueno esta etapa se estaba terminando y ya mis compañeros comenzaron junto con sus padres a visitar universidades  donde podrían hacer su licenciatura, la universidad más nombrada era la pedagógica, umm… un sueño para mí poder entrar allí a estudiar Licenciatura en Preescolar y después poder poner mi propio colegio, me decía a mí misma. Pero solo era un sueño, porque mientras mis compañeros se estaban inscribiendo en las diferentes universidades yo ya empezaba a buscar trabajo porque en vez de estudiar tendría que trabajar para ayudarle  a mi mamá , pues ella ya no podía seguir sola con las responsabilidades económicas, además ya era hora de ir mejorando nuestra calidad de vida tendría que comprar una estufa de 4 puestos a gas para dejar de lado la de gasolina de dos puestos, quería comprar un TV a color pequeño para dejar de lado uno viejo de tubos que nos habían regalado y entre otras necesidades buscar arriendo en un mejor estilo de vivienda, entonces no había más que hacer… “Tenía que trabajar, en lugar de estudiar”…

Me gradué de la Normal con el Título de Bachiller Pedagógico en el año 1989 y de inmediato me inscribí en el Escalafón Nacional Docente y con estos dos documentos comencé  a trabajar en un excelente colegio donde me dieron la oportunidad de adquirir experiencia e iniciar a trabajar como docente  ¡ Qué emoción ya era profesora! Pero en mi corazón había algo de tristeza porque no podía ir  a la universidad como mis compañeros, entonces a los tres años aproximadamente decidí entrar a estudiar a INESCO, Comercio Exterior¸ pero en el segundo semestre me pasé a Contabilidad, tenía que estudiar algo y este sitio se acomodó a mi presupuesto, a los tres años recibí el Titulo de Auxiliar Contable , pero… no me sentía satisfecha pues no era lo que yo quería y en lo que me lamento es que en vez de haber hecho este técnico lo debí haber hecho en preescolar, pero no sabía que existía esta modalidad; bueno, sin embargo gracias a Dios yo seguía trabajando en  lo mío, en la docencia. Año tras año me iba ubicando cada vez en una mejor institución, sin embargo me sentía muy triste porque mis compañeras eran licenciadas y yo nada que lo lograba, pues precisamente sin este título no podía alcanzar buenos salarios y me seguía siendo difícil pagar el semestre en una universidad.

Un día en un grupo de trabajo de un foro me enteré que existía una universidad con horario, en aquella época, flexible y podría estudiar solo los sábados y además el semestre no era muy costoso, así que me inscribí y entré a estudiar allí, era la Fundación Universitaria Luis amigó” me sentía muy emocionada de poder pisar una universidad, yo ya me había casado y mi esposo me ayudó a pagar algunos semestres. Fueron 6 semestres es decir tres años muy felices, aprendí mucho…comprendí la importancia de leer y me comencé a interesar por la redacción, estaba avanzando en mis conocimientos pedagógicos especialmente en el desarrollo humano y en la formación en valores, pero…. esta felicidad no duró mucho, en el año 1999, tuvimos una crisis económica tan grande que casi perdemos la casa, fue necesario trasladarnos a Villa de Leyva y arrendar la casa para poder salvarla, entonces adiós universidad, ni modos… no podía seguir estudiando. Pero igualmente gracias a Dios allí en Villa de Leyva pude seguir trabajando en un colegio con directivos de excelente calidad humana quienes me dieron fuerza y apoyo para continuar adelante, allí en este pueblo sobresalí como una buena docente, fui muy reconocida y esto subió mi autoestima, sentí que como docente alcancé allí algunos logros, lo cual me motivó para volver a intentar con la realización de una Licenciatura.

Un año después regresé a Bogotá, volví a mi casa y continué trabajando en un colegio durante 6 años, donde me decían que no me preocupará por ser Licenciada pues que esto no era importante, trabajaba en un horario de lunes a viernes de 6 a 6 y los sábados medio día, entonces veía muy limitado el tiempo para estudiar, estando así oprimida durante este tiempo.

Al fin tomé la decisión de retirarme. Ingresé a trabajar en un colegio de Fontibón, donde me dieron la oportunidad de ser coordinadora, allí una compañera me regló una beca para estudiar inglés en CIES, y así fue que ingresé a tan maravilloso sitio….Al poco tiempo de estar estudiando allí inglés, vi un aviso que anunciaba la Licenciatura en Preescolar y pensé… este es el momento en que Dios me está dando la oportunidad de algo que yo había deseado hace mucho tiempo; me inscribí muy emocionada para este programa pensando desde un comienzo en poder llegar hasta el profesional sin conformarme con el técnico. Al comienzo cuando los módulos eran a $ 10.0000, fue un poco fácil, inclusive durante el técnico pude estudiar de a 2 materias , pero a medida que avanzó el tiempo y cuando subieron los módulos fue más difícil, mi esposo me ayudó con los módulos durante los primeros 4 años, recuerdo que los viernes madrugaba a trabajar con su carro , exclusivamente para el módulo que yo debía pagar el sábado siguiente y para los pasajes, en alguna ocasión estaba muy enfermo y a pesar de que le dije que no se fuera a trabajar así , la respuesta de él fue “ tengo que ir para conseguir lo de su módulo . “Esto nunca lo olvidaré”.

Faltándome 5 materias para terminar el profesional tuvimos de nuevo una crisis económica muy grande, ya no estaba el carro con el que mi esposo trabajaba para pagarme los módulos, entonces “qué tristeza” no podía seguir estudiando. De nuevo sentí en mi corazón un dolor muy grande. Durante un mes no pude volver a CIES. Al mes siguiente mi esposo me dijo que como fuera debía reiniciar mis estudios, pero este mes fue muy difícil , pues en esta época el grupo estaba tomando doble materia y cada sábado eran $60.000 más pasajes y almuerzo, entonces al mes siguiente debía retirarme de nuevo, pero me acerqué a donde el decano para solicitarle dejarme entrar a clase con el compromiso de pagarle a los ocho días y así fue entré ese sábado a clase y me fue necesario conseguir dinero prestado para poder pagar y continuar estudiando este mes.

Se llegó el seminario de grado, no podía faltar ningún sábado y como siempre… otro obstáculo, en el colegio donde trabajaba tenía que asistir un sábado cada mes  y según ellos no podían hacer excepciones conmigo, me encontraba en un dilema: o termino la Licenciatura o sigo trabajando; entonces fue necesario renunciar allí, donde había trabajado durante 4 años e irme a trabajar a un colegio por menos sueldo, pero así podría lograr terminar con esta última etapa de mi licenciatura.

Doy gracias a Dios por poner en mi camino a CIES, la corporación que me abrió sus puertas para que hoy yo pudiera decir: “Por fin soy Licenciada” después de tantos años de lucha y a Don Luis Criollo porque sin la labor social de él yo no hubiera podido ser Licenciada, pues mis recursos económicos  no me lo habían permitido.

Gracias Don Luis porque los pobres si podemos ser profesionales en su Corporación. Mil y Mil gracias, y estoy segura que así como yo , hay miles de personas a las que no nos cabe en el corazón la emoción que sentimos al agradecerle por darnos la mano para poder cumplir nuestro sueño.

Dios lo bendiga

Licenciada Francy Nahir Martínez Ortiz

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